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RIDE. Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo
Intervención cuasi-experimental en burnout académico en estudiantes universitarios
Mar 30 2023
Resumen
El burnout académico es una respuesta a los estresores relacionados con los estudios. El objetivo de esta investigación fue examinar si el efecto de la práctica de activación refresh, que es una meditación activa que a través de la respiración, el movimiento, la música y la visualización busca renovar la energía, es favorable para el diagnóstico de burnout académico. La intervención consistió en ocho semanas de práctica de activación refresh. Y para medir su impacto, se utilizó la Maslach Burnout Inventory-Student Survey (MBI-SS) antes y después de este periodo. Los participantes eran estudiantes de licenciatura de 5.o semestre o superior. El grupo experimental estuvo compuesto por 36 estudiantes (Medad = 22.08, SD = 1.66) y el grupo control por 29 estudiantes (Medad = 21.62, SD=1.65). Los resultados mostraron que, tras la intervención, los estudiantes del grupo experimental presentaron niveles más bajos de burnout en comparación a su evaluación previa y a la evolución del grupo de control. Esto sugiere que la activación refresh podría funcionar como una estrategia de afrontamiento a los estresores académicos para la prevención y reducción del burnout académico.
Introducción
El síndrome de burnout académico en los estudiantes universitarios tiene repercusiones graves en la era digital. El agotamiento físico y mental, manifestado en la pérdida de motivación, una menor concentración, el bajo rendimiento escolar y la pérdida del sueño nocturno, se ha intensificado en la actualidad con la irrupción de las nuevas tecnologías. En esta época de comunicación digital, vía redes sociales, la enseñanza virtual, la sobrecarga en el estudio virtual o la frustración por las carencias o fallas en la tecnología han impactado negativamente en los universitarios y han desencadenado esta patología.
En años recientes, es posible considerar al estrés como un fenómeno pandémico de evolución paulatina y silente. Y si a ello se suma la presente pandemia viral, el estrés cobra aún más relevancia por sus efectos negativos (Zambrano, 2020). Cabe señalar que, dado al crecimiento alarmante del estrés en las últimas décadas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decretó el síndrome de burnout como enfermedad (Forbes Staff, 29 de mayo de 2019).
En el mundo, casi 117 millones de jóvenes han sufrido trastorno de ansiedad. A principios de su edad adulta, casi 20 % tendrá dificultades relacionadas con la ansiedad en, al menos, un área de su vida, particularmente en lo que respecta a su funcionamiento social y educativo. Las redes sociales pueden ser una fuente de estrés que contribuye a los síntomas de ansiedad y déficit de sueño para jóvenes entre 18 y 22 años (Child Mind Institute, 2018, p. 11). Los problemas de salud mental podrían acrecentarse si se reanudaran las estrategias de contención del coronavirus de tipo 2 causante del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2) que restringen la movilidad social para evitar aglomeraciones, como la inhabilitación de la educación presencial en todos sus niveles, el trabajo en línea y el cierre de espacios públicos, lo que principalmente afectaría a niños y jóvenes, quienes son más propensos a este tipo de padecimientos (Alzamora, 2020).
Los estudiantes universitarios son más propensos a presentar problemas de salud mental con la virtualización de la enseñanza, más aún cuando la adaptación es forzosa e inesperada. Lovón y Cisneros (2020) analizaron las repercusiones en la salud mental de estudiantes peruanos universitarios. La muestra fue dividida en dos grupos: el primero con suficientes recursos tecnológicos y el segundo con limitadas tecnologías de calidad. Los resultados mostraron que el principal estresor del primer grupo fue la sobrecarga académica y en el segundo, además del estrés, la frustración y la deserción universitaria.
El estrés de los estudiantes por largo tiempo a consecuencia de conflictos universitarios es reconocido como burnout académico. De esta manera, es importante contar estrategias de afrontamiento para disminuir el estrés, y junto con ello, se pueden prevenir mayores complicaciones como evitación, violencia y abusos de sustancias adictivas prohibidas (Barreto y Salazar, 2020).
Estrés y burnout
Se acuñó el término burnout para referirse al patrón de conducta del trabajador que pierde la motivación e interés en sus labores y sufre una disminución creciente de energía desenlazando una sintomatología ansiosa y depresiva (Carlin y Garcés de los Fayos, 2010). El burnout conlleva estrés, una forma natural de alerta para responder a circunstancias de peligro o cuando estamos por realizar actividades nuevas o que requieren de cierta exigencia parcial o del total desconocida. El individuo pasa por tres fases: alarma, resistencia y colapso o agotamiento. Si la fase de resistencia continúa se presentan enfermedades como insomnio, falta de concentración, fatiga, depresión, patologías inmunológicas, cardiovasculares, metabólicas, endocrinas, infartos cardíacos, cerebrales, entre otras (De Camargo, 2004).
Aunque los instrumentos tecnológicos pueden brindar oportunidades de aprendizaje y socialización, en esta nueva era digital su uso se ha incrementado a tal grado que afectan la capacidad de concentración de las personas, por lo que se han vuelto en un distractor que influye negativamente en el rendimiento académico y en la calidad del sueño. Los jóvenes que utilizan de manera excesiva las redes sociales, se ha observado, sufren de problemas de sueño, exceso de peso, así como de un distanciamiento social que los lleva a la depresión (Cerisola, 2017).
La mayoría de los estudiantes presentan momentos de estrés durante el transcurso del semestre y una percepción deficiente de sus emociones, por lo que investigadores sugieren que para mejorar la calidad educativa es necesario enfocar las actividades, no solo en la dimensión intelectual, sino también en el aspecto emocional (Quiliano y Quiliano, 2020).
La proporción de jóvenes que reciben tratamiento de trastornos de salud mental sigue siendo aún la más baja. En algún momento, 30 % de niños y adolescentes alcanzarán los criterios para ser diagnosticados con trastorno de ansiedad, pero 80 % no recibirá asistencia (Child Mind Institute, 2018, p. 3).
Se le llama afrontamiento a la respuesta cognitiva y comportamental para enfrentar el estrés. Las estrategias de afrontamiento más utilizadas por estudiantes son la resolución de conflictos, huir de sus emociones, pedir ayuda a su círculo cercano, encomendarse a Dios, realizar actividades físicas, solicitar apoyo y jugar videojuegos y esperar a que pase esa sensación de estrés (Asenjo, Linares y Díaz, 2021; Palacio, Caballero, González, Gravini y Contreras, 2012). El empleo de estrategias de evitación o de escape facilita la aparición del burnout y, por el contrario, las estrategias centradas en el problema previenen su desarrollo. El burnout es una forma de reacción al estrés que se ha prolongado por un largo tiempo, un mecanismo particular de protección (Gil-Monte, 2001). Las estrategias de afrontamiento activo, como buscar el lado positivo del problema, la planificación y gestión de recursos personales, son las más efectivas. Los estudiantes que las emplean presentan una adaptación mayor a los estresores académicos y menor vulnerabilidad a las manifestaciones del estrés. Por el contrario, quienes optan por estrategias de afrontamiento social (búsqueda de apoyo social) son más susceptibles a los malestares psicofisiológicos del estrés y a la pérdida del control de la situación (González, Souto, González y Franco, 2018). Por lo anterior, el objetivo del presente estudio es introducir la activación refresh como un método de afrontamiento para la disminución del burnout.
Para recapitular, el estrés se produce cuando la persona percibe su entorno hostil y desafiante, al ser excedido por los eventos que enfrenta (Escobar, Soria, López y Peñafiel, 2018). El estrés precede al burnout, en otras palabras, el burnout se activa por haberse experimentado estrés por un tiempo prolongado (Zavala, 2008).
El burnout se ha conceptualizado como un estado de desgaste del trabajador que ha perdido el interés por sus labores manifestándolo con cinismo y apatía (Cruz y Puentes, 2017). A raíz del Maslach Burnout Inventory (MBI), un instrumento para medir el desgaste profesional, el fenómeno fue definido como un síndrome caracterizado por tres dimensiones: 1) agotamiento emocional (estar demasiado extendido y agotado emocionalmente), 2) despersonalización (sentirse negativo e insensible) y 3) falta de autorrealización en el ámbito laboral (sentirse incompetente y falto de experiencias de éxito y logros) (Maslach y Jackson, 1981).
Burnout académico
El burnout ha sido estudiado ampliamente en ámbitos laborales, especialmente en profesionales de la salud (Rotenstein et al., 2018), no obstante, no está restringido al campo laboral. Maslach y Schaufeli (1993) refieren que este síntoma, además de manifestarse en profesionales de medicina, se ha manifestado en áreas organizacionales, al igual que en el ámbito deportivo, con entrenadores y deportistas (Motta, Oliveira, Rodrigues y Figueiredo, 2020).
Para el estudio del burnout en el contexto académico se adaptó el Maslach Burnout Inventory-General Survey (MBI-GS), dando origen al Maslach Burnout Inventory-Students Survey (MBI-SS). La aplicación de este último demostró que los estudiantes también pueden sufrir burnout, caracterizado por un desgaste físico y emocional, no se sienten con la capacidad de poder cumplir con sus tareas académicas, sienten inseguridad de sí mismos, falta de interés y motivación para seguir adelante (Osorio, Parrello y Prado, 2020; Palacio, Caballero y Suárez, 2017). El MBI-SS evalúa el agotamiento, la baja eficacia académica y el cinismo, este último en lugar de la despersonalización, que incluye las actitudes negativas, de indiferencia y de distancia hacia el estudio (Schaufeli, Martínez, Marques, Salanova y Bakker, 2002).
El burnout académico se ha estudiado en áreas de la medicina (Oro, Esquerda, Viñas, Yuguero y Pifarre, 2019), enfermería (Uribe e Illesca, 2017), odontología (Peralta y Moya, 2017), veterinaria (Puertas, Mendoza, Cáceres y Falcón, 2020), ingeniería (Atencia, Plaza y Hernández, 2020), ciencias sociales como psicología (Torres y Bonilla, 2017), estudiantes que laboran (Cutti, Zárate y Ahumada, 2018) e incluso en aspirantes universitarios (Domínguez, Velasco, Meneses, Guzmán y Castro, 2017), entre otras áreas.
La meditación como alternativa de afrontamiento
Puesto que cualquier persona puede practicar la meditación desde cualquier lugar, es útil para afrontar el estrés. La meditación, en su origen milenario, era un medio de acercamiento a lo místico, lo sacro y lo divino. En años recientes, se ha desarrollado, divulgado y reconocido como medicina alternativa; es una práctica habitual para reducir el estrés y producir un estado de relajamiento (Mayo Clinic, 29 de abril de 2022). El Mindfulness Based Stress Reduction (MBSR) es ejemplo de ello, la primera de las intervenciones terapéuticas que se desarrolló basada en la conciencia plena (Instituto Mexicano de Mindfulness, s. f.). En la meditación, se concentra la atención y se elimina el flujo de pensamientos confusos que pueden provocar el estrés (Mayo Clinic, 29 de abril de 2022).
Dentro de las diversas técnicas de meditación, la respiración es un ejercicio imprescindible: la meditación mindfulness (Gómez et al., 2019), el taichí chuan (Pan et al., 2018), las variantes del yoga (Della Valle et al., 2020; Huang, Chien, y Chung, 2013; Ortiz et al., 2019), el qigong (Dorcas y Yung, 2003; Oblitas et al., 2018) y la meditación vipassana (Krygier et al., 2013), por mencionar algunas. Cuando se controla la respiración, el oxígeno da más capacidad funcional al cerebro, mejora la termorregulación y la presión arterial, de tal manera que incrementa la capacidad de respuesta a estresores, la ansiedad y depresión, en comparación a una respiración agitada (Ortiz et al., 2019; Vázquez, Preciado, Franco y Sandoval, 2011). Como complemento, la visualización ha sido parte de técnicas de relajación y entrenamiento psicológico en los que se logra mejorar las habilidades psicológicas (Tutte, Reche y Álvarez, 2020).
Otros recursos, como el movimiento, han sido utilizados satisfactoriamente dentro de la meditación para la disminución del estrés y mejora de rasgos psicológicos en disciplinas yóguicas (Della Valle et al., 2020; Hartfiel, Havenhand, Khalsa, Clarke y Krayer, 2011; Huang et al., 2013), marciales (Pan et al., 2010; Gow et al., 2017), de danza (Asian, Blanco y Ramírez, 2020; Marín, 2011) o de simple activación física (De Arco y Castillo, 2020; Krasner et al., 2009; López et al., 2020). Estas técnicas de meditación que implican movimiento corporal son conocidas como meditación activa, y son una alternativa a las técnicas pasivas tradicionales (Morrison et al., 2020). La música es otro recurso de afrontamiento recurrente (Corporán, Pérez y Ortega, 2014; García, Toro y Molina, 2021); puede funcionar como estímulo motivacional en acompañamiento con el ejercicio físico (Felipe et al., 2017) o por simple escucha (Smith, 2008; Tejada et al., 2020).
A partir de lo anterior, podemos observar que existen diferentes técnicas y recursos de afrontamiento que ayudan a disminuir el estrés y el burnout: algunas consideran la importancia de la respiración (Kabat-Zinn, 1990; Pan et al., 2018; Gómez et al., 2019), el movimiento (Gow et al., 2017; Krasner et al., 2009, Oblitas et al., 2018; Pan et al., 2018), la música (Bell y Akombo, 2017; Taets, Tavares, Marques y Alves, 2019), o la visualización (Damirchi, Hosseini y Babaei, 2018; Fogarty, Booth, Gamble, Dalbeth y Consedine, 2015; Tutte et al., 2020) y algunas otras combinan dos de estos elementos (Felipe et al., 2017). Estos cuatro elementos: respiración, movimiento, música y visualización integran una nueva técnica de afrontamiento al burnout denominada activación refresh, la cual es objeto de la presente investigación.
Técnica activación refresh
La activación refresh está catalogada como una meditación activa, ya que se guía a la persona a pasar por un proceso de visualización en movimiento físico con música que eleva su estado anímico y una respiración que la enfoca en el momento y la relaja. Por lo tanto, la técnica consta de cuatro elementos: la respiración, el movimiento, la música y la visualización.
Respiración
La respiración es una herramienta que conecta con uno mismo que se puede realizar en cualquier lugar y momento. Como técnica o ejercicio, consiste en una respiración controlada, puede ser guiada por un terapeuta, de la que se recomienda la repetición de ciclos respiratorios, capaz de afectar positivamente el manejo del estrés y la resiliencia (Moreno, Cárdenas, Cárdenas, Nieto y Lopera, 2021; Ugarte, González-Pinto y Cabo, 2015). El control de la respiración tiene diversas variantes que pueden clasificarse en rápidas o lentas, ambas son beneficiosos para reducir el estrés percibido (Sharma et al., 2013).
En la activación refresh, la respiración es lenta y pausada, con intención de llegar inmediatamente al aquí y ahora, es decir, a la consciencia plena (Sharma et al., 2013). La intención es romper el ciclo de pensamiento de la persona. La respiración que se utiliza en la activación refresh consiste en inhalar profundamente, llenando el espacio del vientre y el pecho, mantener el aire y exhalar. La respiración es fundamental como lo es en cualquier actividad, siempre nos acompaña, y su manejo es benéfico para la reducción del estrés.
Movimiento
La meditación en movimiento envuelve movimientos continuos, lentos y fluidos que relajan la mente a la vez que fortalecen el cuerpo, y que contribuyen a mejorar la calidad de vida (Pan, 2010). Un estudio sobre la persistencia en dos años de los efectos de la meditación, con una intervención de ocho semanas, demostró que los meditadores no solo mantuvieron estables sus características estudiadas (estrés percibido, autocompasión, burnout), sino que además aumentaron el tiempo dedicado a actividades físicas (Fuertes et al., 2019). Este hecho se empareja con las investigaciones que reportan beneficios cuando se integra el movimiento a la meditación, por ejemplo, el caso del yoga (Pan et al., 2018), el taichí (Gow et al., 2017), el qigong (Oblitas et al., 2018) o simplemente el movimiento rítmico (Thauh y Abiru, 2010). Los hallazgos descritos muestran que la actividad física, danza, movimientos posturales, asanas e incluso caminatas, aunadas a la meditación, intensifican los beneficios de esta última.
En el caso de la activación refresh, el movimiento rítmico es libre, pero es fundamental que, durante el proceso, la persona se dé un masaje, estire su cuerpo, baile, etc., para que el cuerpo reciba una nueva forma de trabajar emociones, pensamientos y sensaciones corporales.
Música
La música con fines terapéuticos, conocida como musicoterapia, está diseñada para trabajar las necesidades físicas, emocionales, sociales y cognitivas (García et al., 2021; Mercadal y Martí, 2008). La escucha de música con ejercicio aeróbico favorece el ánimo, así lo demostró el estudio descriptivo de Felipe et al., 2017), donde la música, como variable independiente, se añadió y excluyó de las sesiones de ejercicios de 48 pacientes con enfermedad arterial coronaria para comparar su estado de ánimo previo y posterior a realizar la estimulación auditiva, entre sesiones con y sin ninguna intervención. Los resultados mostraron que se puede elevar el estado emocional, y disminuir el estrés y otros factores negativos, cuando hay una estimulación auditiva con música.
La relajación musical se ha utilizado para disminuir los niveles de estrés y ansiedad en varias poblaciones adultas, incluida la psiquiatría, entornos médicos, estudiantiles y laborales. Con el solo hecho de escuchar melodías se experimenta una baja en el nivel de estrés, síntomas de depresión y, además, adquieren una mayor concentración en sus actividades (Corporán et al., 2014, Smith, 2008). En un estudio con estudiantes universitarios de primer ciclo se puso a prueba la efectividad de la música para reducir los niveles de estrés. El grupo experimental acudió a sesiones diarias de 20 minutos de musicoterapia en las semanas de exámenes de las unidades II y III. Los resultados demostraron que, a diferencia del grupo control, que no fue intervenido, los estudiantes del grupo experimental disminuyeron significativamente su nivel de estrés académico, lo que favoreció su adaptación universitaria y rendimiento académico (Tejada et al., 2020). Otros estudios han encontrado que la música es el recurso más efectivo de los estudiantes para combatir el estrés (Asenjo et al., 2021). La música que se utiliza en la activación refresh es fluida y con energía para que la persona eleve su estado de ánimo (Felipe et al., 2017).
Visualización
La visualización consiste en imaginar lo más claro posible aquello que deseamos se materialice (Gawain, 1991). Los ensayos de visualización inducida por entrenamiento mental han reportado una mejora en las funciones cognitivas por encima del entrenamiento físico (Damirchi et al., 2018). La importancia de la visualización reside en que permite liberarse de aquello que no aporta positivamente (Dispenza, 2012), integrar pensamientos e ideas de quien se pretende ser (Matthews, 2004) y enfocarse en materializar tales pensamientos (Moñivas, García y García, 2012). Estos tres pasos permiten el logro de las metas de visualización creativa (Gawain, 1991). De modo que las tres etapas de visualización por las que pasa la persona durante la activación refresh son: liberar, integrar y enfocar.
Como herramienta de la visualización, liberar consiste en ser honesto con uno mismo. Reconocer lo que no resulta benéfico, lo que ya no sirve y, entonces, decidir ser libre (Dispenza, 2012). Matthews (2004) hizo alusión a este principio describiéndolo como la limpieza de una casa, cuidar las cosas valiosas y sacar la basura. Esta última, la basura, representa las emociones, actitudes y sentimientos destructivos fijados en el pasado y el futuro, como lo son el resentimiento, la culpa, la incertidumbre, el miedo, etc. Existen técnicas de catarsis empleadas para contrarrestar las emociones negativas. Aunque el resultado es heterogéneo (Prieto et al., 2020), hay indicios de lo efectiva que resulta una intervención de depuración emocional.
Integrar se refiere a guiar la atención hacia aquello que se quiere lograr, fortaleciendo el ahora como si uno fuera esa persona que ya lo logró. El pensamiento positivo funciona porque quienes lo invocan tienen en mente lo que quieren y, por consiguiente, gravitan hacia sus metas (Matthews, 2004). En la esfera deportiva, un equipo de jugadoras de hockey mejoró sus niveles de autoconfianza, atención, concentración, ansiedad, optimismo y resiliencia con técnicas de visualización orientadas a experimentar la sensación de bienestar y disfrute de emociones positivas (Tutte et al., 2020).
En medicina, la visualización también ha sido puesta a prueba como complemento al tratamiento clínico. Los efectos de la visualización, el ejercicio físico y ambos combinados fueron estudiados en mujeres mayores que presentaban deterioro cognitivo leve. Los hallazgos mostraron que la visualización asistida por computadora obtuvo beneficios mayores que el ejercicio físico en cuanto a funciones cognitivas como la memoria de trabajo, el procesamiento de señales, tiempo de reacción, aprendizaje, etc. El grupo que se ejercitó mentalmente mantuvo tales beneficios seis meses más tarde, lo que se erigió como una prueba de la plasticidad que puede conseguir el cerebro con la visualización regulada y constante (Damirchi et al., 2018). Incluso el ensayo mental es una forma de entrenamiento benéfica entre los cirujanos ya que no requiere la disponibilidad del quirófano, y aunque no figura en planes de estudio, es una herramienta de uso común (Davison, Raison, Khan, Dasgupta y Ahmed, 2017). Las técnicas psicológicas de visualización y relajación inducida perfeccionan los resultados.
La herramienta de enfocar permite elaborar una estrategia con una acción y compromiso y aumentar la capacidad interna. En neurociencia, es sabido que los circuitos cerebrales receptores del dolor entran en acción eléctricamente cuando se enfoca la atención en la zona corporal que aqueja, manteniendo así la presencia del dolor. Cuando dichos circuitos cerebrales se disparan de manera repetida, las conexiones entre ellos se fortalecen aún más (Dispenza, 2007). Es posible utilizar el proceso psicológico de una atención plena como instrumento para entrenar habilidades que permitan mayor asertividad y empowerment (Moñivas et al., 2012). En la literatura médica existen estudios que sugieren cuán poderoso puede ser el enfoque de la atención para modificar la realidad de uno mismo y su entorno social (Kok y Singer, 2017). Sea el efecto positivo (Leuchter, Cook, Witte, Morgan y Abrams, 2002) o negativo (Meador, 1992), el cambio ocurre cuando la persona acepta y cree en un agente externo y se abandona al resultado.
Se plantea entonces la hipótesis: la activación refresh disminuye el efecto del síndrome de burnout, esto es, agotamiento, eficacia académica y cinismo, en los estudiantes universitarios.
Materiales y métodos
El estudio fue cuasiexperimental y longitudinal, tuvo como objetivo evaluar cómo la práctica diaria de la activación refresh influyó en las dimensiones del burnout académico de un grupo de estudiantes universitarios. El estudio fue cuasiexperimental (antes y después) porque se realizaron dos mediciones, para el grupo experimental y de control, una previa a la intervención y otra posterior; longitudinal, porque se hicieron dos mediciones del MBI-SS en dos momentos diferentes, al principio y al final de la investigación, y se analizaron las diferencias encontradas para comprobar si el efecto de la activación refresh era favorable en las puntuaciones de burnout académico de los estudiantes. Tal activación se compone de elementos como la respiración, movimiento, música y visualización.
Participantes
Se invitó a participar de manera voluntaria a estudiantes de licenciatura que cursaban quinto semestre o superior de su carrera; estudiantes que llevaban a cabo 100 % de sus estudios de forma virtual, con más de 20 horas semanales de estudio virtual, con una alta cantidad de 20 horas en redes sociales y que se consideraran ellos que padecían un nivel alto de estrés. El total de estudiantes de la universidad era más de 5000 estudiantes (5504); la muestra fue de 86 estudiantes, 43 estudiantes aceptaron participar y se integraron en el grupo experimental y 43 en el grupo de control. Se ofertó un entrenamiento de activación refresh por medio de redes sociales. Los criterios de inclusión en el grupo experimental fueron practicar el entrenamiento 20 minutos diarios en promedio y cumplir con al menos tres cuartas partes del total de las sesiones. Para el grupo de control, consistieron en completar los cuestionarios en los dos momentos (antes y después de la intervención). En total, 36 estudiantes del grupo experimental cumplieron con los criterios de inclusión y 29 del grupo de control.
Instrumento
El instrumento de medición del burnout fue el MBI-SS, que fue adaptado del MBI-GS, y este a su vez del cuestionario original de Maslach Burnout Inventory-Human Services Survey (MBI-HSS). El MBI-SS, ampliamente aceptado para la valoración del burnout académico, consta de 15 ítems; la dimensión de Agotamiento emocional (sensación de cansancio y fatiga) ocupa cinco de esos 15 ítems, la de Cinismo (despersonalización, apatía, indiferencia) cuatro ítems y la de Eficacia Académica (duda creciente de su capacidad en el estudio) seis ítems. El MBI-SS ha sido examinado en escalabilidad, validez estructural y confiabilidad, con resultados positivos en diferentes instrumentos (Pérez y Brown, 2019).
Procedimiento
La activación refresh se enseñó al grupo experimental en el primer día de la intervención, con las diferentes herramientas y pausas activas del método. Para motivar a que el grupo realizara frecuentemente dicha activación, se ofreció una sesión grupal en línea semanal de dos horas supervisada por la misma persona monitora que realizó la intervención durante ocho semanas, tal como lo aplicado en la metodología utilizada por Fuertes et al. (2019). Para garantizar y dar seguimiento de la activación en el grupo experimental, se mandaban mensajes diarios de recordatorio. Además, cada participante posteaba en el grupo cuando la había realizado con el fin de motivar a los demás participantes. En una instancia anterior a la intervención, se registraron características sociodemográficas para recopilar información relevante: edad, sexo, convivencia, licenciatura y grado en curso, si además trabajaba, percepción del estado de salud, antecedentes psiquiátricos, media de horas semanales dedicadas al ejercicio físico y a la formación académica.
Análisis de datos
Los ítems del MBI-SS se responden en una escala tipo Likert de cero a seis. Las puntuaciones de cada dimensión se obtienen al calcular la media aritmética de las puntuaciones obtenidas en sus respectivos ítems. Se utilizó la prueba no paramétrica de rangos signados de Wilcoxon para determinar si existen diferencias significativas en los pares de muestras relacionadas, es decir, entre la evaluación previa y posterior a la intervención. Para interpretar los resultados del MBI-SS, se utilizó la escala de medición de la NTP-732 del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo de España (Bresó et al., s. f.), que presenta un instrumento de medida con datos normativos de acuerdo con los posibles valores que cada dimensión puede tomar. La norma NTP-732 funciona como pauta de uso común en la interpretación del MBI-SS (Figueroa, Plaza y Hernández, 2019; Puertas et al., 2020; Ríos, Carrillo y Sabuco, 2012).
Resultados
De los 86 estudiantes que aceptaron participar, 65 (75 %) cumplieron los criterios de inclusión, 36 cumplieron con todas las sesiones en el grupo experimental y 29 en el grupo de control. En el grupo experimental, 47.2 % eran mujeres y 52.8 % eran hombres, con una edad media de 22.08 años (DS = 1.66) y una media de 19.27 horas por semana (DS = 19.79) dedicadas a actividades académicas. En el grupo de control, 51.27 % eran mujeres y 48.3 % eran hombres, con una edad media de 21.62 años (DS = 1.66) y una media de 27.24 horas por semana (DS = 13.13) dedicadas a actividades académicas.
En la primera evaluación (aplicando el MBI-SS), en el pretest, los resultados fueron semejantes para ambos grupos (Tabla 1). La media de Agotamiento (M = 3.92 vs. M = 3.95) y la de Eficacia Académica (M = 4.12 vs. M = 4.50) fueron menores en el grupo experimental en comparación con el grupo de control; en la dimensión de Cinismo (M = 2.06 vs. M = 1.79), por el contrario, el grupo experimental obtuvo mayor puntaje que el grupo de control. La fiabilidad del cuestionario MBI-SS evaluada con el coeficiente del alfa de Cronbach fue buena en la dimensión de Agotamiento (0.86), Cinismo (0.85) y Eficacia Académica (0.71) (Nunally y Bernstein, 1994).
En el segundo test, en la dimensión de Agotamiento, ambos grupos tuvieron un cambio significativo, los dos tuvieron una disminución. La media del grupo experimental pasó de un valor de 3.92 a uno de 3.26 y su valor p de 0.0033 fue menor a 0.05. La media del grupo de control pasó de un valor de 3.95 a uno de 3.55 y su valor p de 0.0332 fue menor a 0.05. En la dimensión de Cinismo, en ambos grupos el cambio no fue significativo, los dos agrupamientos casi no variaron. La media del grupo experimental pasó de un valor de 2.06 a uno de 2.02 y su valor p de 0.4658 no fue menor a 0.05; la media del grupo control pasó de un valor de 1.79 a uno de 2.03 y su valor p de 0.1365 no fue menor a 0.05. En cuanto a la dimensión de Eficacia Académica, solo el equipo experimental tuvo un aumento significativo, mientras que el de control no lo registró. La media del grupo experimental pasó de un valor de 4.12 a uno de 4.42 y su valor p de 0.0037 fue menor a 0.05. La media del grupo de control pasó de un valor de 4.50 a uno de 4.43 y su valor p de 0.4952 no fue menor a 0.05 (Tabla 1).
La distribución porcentual por categorías de los sujetos estudiados (Tabla 2) antes y después de la intervención permite observar los desplazamientos ocurridos dentro de la escala de la NTP-732, especialmente en el grupo experimental. Si bien el grupo de control, con su participación pasiva, no permaneció inmóvil, su evolución es difícilmente perceptible.
Discusión
El presente trabajo tuvo por objetivo introducir la activación refresh como un método de afrontamiento para la disminución del burnout en estudiantes universitarios de la región Bajío (México). En la dimensión de Agotamiento, ambos grupos tuvieron una disminución. En la dimensión del Cinismo, en ambos grupos el cambio no fue significativo, los dos agrupamientos casi no variaron. La dimensión de Eficacia Académica, solo el equipo experimental tuvo un aumento significativo, mientras que el de control no lo registró.
En sintonía con lo que señalan Corporán, Pérez y Ortega (2014), los resultados muestran que la principal causa de estrés en estudiantes tiene su origen en la sobrecarga de trabajos universitarios, sobre todo en los términos de semestre. Frente a dicho escenario, se recomienda a docentes y a la administración universitaria brindar apoyo y proveer de recursos dirigidos a la disminución del estrés, como terapias, técnicas, actividades recreativas o sesiones y cursos que aborden temas sobre su manejo y tratamiento.
El estudio puede tener un sesgo de reclutamiento, debido a que los estudiantes estuvieron muy motivados en participar en “algo” que les ayudara a disminuir el estrés de sus cursos y exigencias virtuales, pues se les invitó en época de exámenes. Además, por las características del estudio cuasiexperimental realizado, todos los participantes se desenvolvieron en el mismo ambiente y los cambios significativos en ambos grupos, en el Agotamiento, por ejemplo, debieron ser causados por la aleatorización.
Conclusiones
El hallazgo fundamental del presente estudio fue que los estudiantes universitarios con una educación virtual, propia de nuestra época digital, disminuyeron parcialmente su síndrome de burnout tras la intervención. Este se redujo solo en la dimensión de Eficacia Académica de manera significativa a causa de la activación refresh realizada. De esta forma, la hipótesis planteada en el presente estudio, esto es, que la práctica refresh disminuye el agotamiento y el cinismo fruto del síndrome delburnoute incrementa la eficacia académica en los estudiantes universitarios fue confirmada únicamente en la dimensión relacionada con esta última, Eficacia Académica.
Esta investigación contribuyó a ofrecer una nueva técnica de afrontamiento del estrés, que posibilita la implementación de este tipo de activaciones entre los estudiantes y la prevención del uso de violencia o uso de sustancias adictivas.
Futuras líneas de investigación
Esta es una aportación aplicada de la activación refresh, pues sus antecedentes empíricos son nulos. Además, la pequeña disminución, no significativa, del cinismo del burnout puede ser un indicio que obligue a un perfeccionamiento del procedimiento de la activación refresh, particularmente en el ámbito académico. Esto debido a que la educación virtual de la era digital ha generado nuevos y altos retos universitarios. Por ello, se sugiere en futuras investigaciones profundizar más en cómo la educación virtual incrementa el síndrome de burnout, pero, sobre todo, en la forma en que la activación refresh pueda contribuir a disminuir esta patología.
Resumen
Introducción
Estrés y burnout
Burnout académico
La meditación como alternativa de afrontamiento
Técnica activación refresh
Respiración
Movimiento
Música
Visualización
Materiales y métodos
Participantes
Instrumento
Procedimiento
Análisis de datos
Resultados
Discusión
Conclusiones
Futuras líneas de investigación
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