RIDE. Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo
Actuales tendencias globales sobre estrategias para el fomento de habilidades de emprendimiento en estudiantes de educación secundaria y superior
Dec 31 2024
Resumen
La promoción de habilidades emprendedoras desde la etapa estudiantil es crucial para el desarrollo económico, ya que garantiza el crecimiento del tejido empresarial del país. Por esta razón, varios Estados de la región han destinado recursos educativos para cultivar estas habilidades en estudiantes universitarios y de secundaria con el propósito de integrarlos en el progreso nacional. En otras palabras, la educación emprendedora fomenta actitudes y comportamientos creativos entre los estudiantes, lo que sirve para optimizar su capacidad para desenvolverse en un entorno empresarial. Explicado lo anterior, el objetivo de este estudio es investigar las estrategias utilizadas para promover dichas prácticas en estudiantes de educación secundaria y superior. Para ello, se realizó una revisión sistemática utilizando la base de datos Scopus. Tras aplicar criterios de inclusión y exclusión, se identificaron 19 artículos publicados entre 2015 y 2023. Los resultados indican que el 52.6 % de las estrategias para fomentar habilidades emprendedoras se basan en el currículo regular, mientras que el 15.8 % se apoya en actividades extracurriculares. Asimismo, se observa una tendencia en la educación secundaria hacia el desarrollo de actividades extracurriculares como centros escolares de negocios, talleres de emprendimiento y prácticas preprofesionales, mientras que en la educación superior las estrategias incluyen incubadoras de emprendimiento y voluntariados.
Introducción
Las empresas son el motor de la economía, ya que la prosperidad de una sociedad está estrechamente ligada a su base industrial, de ahí que se pueda indicar que cuanto más robusta sea esta más próspera será dicha sociedad (Angheluță et al., 2020). Sin embargo, para lograr el desarrollo de una empresa se requiere de emprendedores, los cuales deben contar con una serie de capacidades innatas, formación y conocimiento empírico que les permita crear de manera exitosa determinado negocio o producto (Calanchez et al., 2022). Esta iniciativa, además, demanda madurez, responsabilidad e independencia del emprendedor, así como conocimiento, gestión y participación de los actores sociales en su contexto (Baena-Luna et al., 2020).
Al respecto, diversos estudios han subrayado el papel esencial del emprendimiento en la generación de oportunidades laborales, el incremento de la eficiencia económica, la implementación de modelos de gestión innovadores y la mejora del bienestar social (Malach y Kristová, 2017; Morakinyo y Akinsola, 2019; Musthan, 2019). Por ello, los gobiernos han dirigido considerables esfuerzos y recursos hacia el fomento de destrezas emprendedoras en estudiantes de educación media y superior con el propósito de integrarlos al crecimiento continuo del país. Es decir, la educación emprendedora procura fomentar actitudes y comportamientos creativos entre los estudiantes, de modo que puedan optimizar su capacidad para desenvolverse en un entorno empresarial (Alqahtani, 2023).
Según el Instituto Provincial de Formación Laboral del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires (s. f.), las habilidades para emprender se refieren a “la capacidad de planificar, evaluar y tomar decisiones con respecto a un proyecto productivo o en su sentido estricto como la capacidad de generar actividades económicas autónomas (sean individuales, familiares o asociativas) que sean rentables y sostenibles en el tiempo” (p. 2).
En cambio, las habilidades de emprendimiento, según Lazear (2005), son aquellas necesarias para crear una nueva organización, ya que permiten identificar y generar oportunidades de negocios, la búsqueda de beneficios económicos y sociales, tanto en trabajo individual como en equipo, así como la capacidad de innovar y combinar talentos. En otras palabras, representan las características individuales y personales relacionadas con ciertas aptitudes y rasgos de personalidad que, cuando se desarrollan y se ejecutan, permiten asimilar conocimientos y aprendizajes de manera significativa para resolver problemas de manera exitosa (Lozano et al., 2023). Las habilidades de emprendimiento son clasificadas por Toapanta-Mendoza et al. (2022) como habilidades técnicas, habilidades de gestión empresarial y habilidades emprendedoras personales.
Dada la importancia de este tema, se han generado diversos debates socioeducativos que se centran en la necesidad de una formación para el empleo (Pañellas et al., 2023) que permita hallar soluciones y promover las competencias de los alumnos para desenvolverse eficientemente en el ámbito laboral. Por tal motivo, diferentes sectores integrados por sociólogos, economistas y docentes han trabajado en conjunto para explicar la relación entre educación y empleo (Valle et al., 2021).
Ahora bien, en las sociedades de economías avanzadas se reconoce que el emprendedor no nace, sino que se forma mediante la adquisición, retención, generalización, articulación y aplicación de conocimientos, habilidades y actitudes que pueden ser fomentadas mediante cursos o experiencias personales y profesionales (Chaerudin y Hartati, 2018). Esto quiere decir que formar un emprendedor no solo demanda enfocarse en el dominio cognitivo, sino también en los dominios afectivo, conductual y contextual, ya que algunas competencias emprendedoras solo se adquieren mediante la reflexión crítica sobre experiencias prácticas de éxito y fracaso, así como mediante el compromiso emocional en el cambio y la reorientación de comportamientos (Ferreira et al., 2022).
Por lo tanto, se debe describir el emprendimiento a nivel educativo como un fenómeno formativo, dado que se encuentra entre las diversas aspiraciones de los jóvenes para alcanzar su independencia (Arteaga y Valencia, 2022). Con este propósito en mente, resulta fundamental incluir el emprendimiento como una competencia que debe ser promovida y como un área obligatoria en los planes de estudio, tanto a nivel secundario como universitario, para facilitar una transición más fluida entre la formación formal y la realidad laboral.
Debido a lo anterior, la educación vocacional secundaria debe preparar a los estudiantes para ser capaces de emprender e ingresar al campo profesional (Debarliev et al., 2022). Sin embargo, la evidencia empírica demuestra que mientras que en naciones en desarrollo la formación de emprendedores aún está en sus etapas iniciales (Hockerts, 2018; Krishnawati et al., 2023), en varios países miembros de la Unión Europea es una prioridad y forma parte de numerosas estrategias destinadas a fortalecer la cultura emprendedora (Stamatović y Zlatić, 2021). Por lo tanto, el alcance del presente estudio abarcará los aspectos relacionados con el emprendimiento en estudiantes de educación secundaria y superior.
Este tipo de estudios son de suma importancia, ya que la educación emprendedora desempeña un papel crucial para el desarrollo económico de las naciones. Además, examinar y analizar las estrategias utilizadas en este ámbito para fomentar tales habilidades permite plantear propuestas a través de la creación o mejora de esquemas dentro del sistema educativo para introducir una cultura emprendedora. De hecho, investigar, identificar y aprovechar las habilidades de emprendimiento que los estudiantes puedan demostrar tiene como objetivo guiarlos hacia un futuro más exitoso en términos de diversas oportunidades de superación, lo que beneficia tanto al estudiante como a la sociedad y al país en general.
Explicado lo anterior, el objetivo de la presente revisión es conocer las estrategias utilizadas para fomentar prácticas de emprendimiento en estudiantes de educación secundaria y superior, por lo que se formularon las siguientes interrogantes:
- ¿Cuántos artículos en Scopus abordan las estrategias pedagógicas para fomentar prácticas de emprendimiento en estudiantes de secundaria y universitarios?
- ¿Los estudios fueron realizados en Latinoamérica?
- ¿Cuáles son las estrategias utilizadas para fomentar prácticas de emprendimiento en estudiantes de educación secundaria y superior?
Metodología
En el presente estudio se utilizó un diseño cualitativo y un método basado en una revisión sistemática de la literatura, respaldada por la declaración PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses) (Page et al., 2020). Esta metodología resulta altamente beneficiosa porque permite efectuar una revisión exhaustiva de estudios primarios con el fin de sintetizar la información existente sobre un tema o situación particular. Durante este proceso, el investigador recopila los artículos relevantes y los analiza y compara con otros estudios similares (Manterola et al., 2013).
Al respecto, cabe destacar que los estudios cualitativos son valiosos porque permiten explorar cómo las personas construyen la realidad en la que viven, lo cual ofrece una comprensión profunda de los problemas que enfrentan.
Para este estudio de revisión, se seleccionaron artículos de investigación -tanto cuantitativos como cualitativos, escritos en inglés y publicados entre 2015 y 2023- que proporcionaran evidencia sobre estrategias para fomentar habilidades de emprendimiento en estudiantes de educación secundaria y superior. Los criterios de elegibilidad en la revisión fueron los siguientes:
Criterios de inclusión
- Artículos de investigación publicados en inglés.
- Publicados en revistas indexadas en la disciplina de educación.
- Acceso completo al documento.
- Exploración de habilidades de emprendimiento.
- Publicados entre 2015 y 2023.
Criterios de exclusión
- Artículos publicados en otros idiomas.
- Publicados en disciplinas distintas a la educación.
- Acceso limitado al texto completo.
- Artículos de revisión o capítulos de libro.
- Que no abordaran habilidades de emprendimiento.
- Publicados fuera del periodo establecido para la revisión (figura 1)
Para la revisión se realizó una búsqueda en Scopus utilizando los términos presentados en la tabla 1. El proceso de selección de artículos se concretó en dos pasos mediante el software Rayyan QCRI (Ouzzani et al., 2016), que comenzó con una selección basada en título y resumen, seguida de una evaluación a texto completo.
Rayyan QCRI es una aplicación web utilizada para el tratamiento de información, especialmente útil en revisiones sistemáticas. Esta herramienta permite a los investigadores cargar citas y artículos de texto completo como parte de una única revisión, así como crear varios proyectos de revisión. El objetivo principal de Rayyan es proporcionar a los investigadores un panel centralizado para analizar los detalles de sus procesos de revisión mientras permite a los colaboradores ver el trabajo realizado por otros (Johnson, 2017).
Por otra parte, se establecieron como criterios de inclusión que la población objetivo fueran estudiantes de secundaria o universidad que hayan tenido algún tipo de contacto con contenido relacionado con la formación emprendedora.
Después de la selección de artículos, se extrajo la siguiente información: autor, año de publicación, país, nivel educativo, cantidad de estudiantes evaluados, enfoque del estudio, diseño, entrenamiento (curso, taller, currículo regular, etc.), competencia entrenada (comunicación, gestión, habilidades económicas) y conclusiones del estudio. La elaboración de la base de datos se efectuó utilizando Microsoft Excel. Finalmente, para el análisis de los resultados se realizó un análisis temático, ya que se agruparon tanto estudios cualitativos como cuantitativos.
Durante la búsqueda en Scopus, se identificaron un total de 1722 artículos; posteriormente, se leyeron los títulos, resúmenes y textos completos de estos documentos. Se observó que 1245 de ellos no estaban alineados con el objetivo y la temática del presente estudio. De igual manera, se eliminaron 416 artículos por ser duplicados. Como resultado de este proceso, se obtuvo un total de 61 artículos para revisión completa, de los cuales 42 no cumplían con los criterios de inclusión establecidos en el estudio debido a las siguientes razones: 16 fueron excluidos por haber sido publicados fuera del periodo 2015-2023; 7 por ser artículos de revisión o capítulos de libro; 10 por no incluir las estrategias utilizadas para desarrollar las habilidades de emprendimiento en los estudiantes de secundaria y educación superior y, finalmente, 9 debido a la falta de acceso al documento completo.
Como resultado final, 19 estudios fueron incluidos en la revisión, tal como se muestra en la figura 1.
En cuanto a las implicaciones éticas del presente estudio, dado que se lleva a cabo mediante el análisis documental de artículos publicados en bases de datos científicas, se considera que no existen riesgos para instituciones o participantes.
Resultados
Al evaluar el lugar de origen de los estudios (figura 2), se observa que 10 de los 19 estudios se llevaron a cabo en España e Indonesia, mientras que en cada uno de los demás países solo se identificó un estudio.
En la figura 3 se observa que el rango de años de publicación de los estudios incluidos va desde 2016 hasta 2023. Durante este lapso, la mayoría de los artículos se concentró en 2020 y años posteriores, lo que sugiere un interés reciente por la promoción y formación de habilidades para emprender.
En cuanto a las características metodológicas de los estudios, se observa una importante prevalencia de estudios cuantitativos no experimentales, seguidos de diseños experimentales, mientras que solo dos estudios se llevaron a cabo utilizando un diseño cualitativo.
En relación con la población acumulada, se incluyen 8055 estudiantes de secundaria en 7 estudios, y 26 471 estudiantes universitarios en 12 estudios (tabla 2). La diferencia en las poblaciones puede deberse a que las expectativas de emprendimiento son más altas en el sector universitario, ya que estos estudiantes tienen acceso a una mayor cantidad de oportunidades de formación y trabajo de campo, como prácticas, voluntariados, intercambios, entre otros. En cambio, los estudiantes de secundaria aún no cuentan con estas oportunidades (Achcaoucaou et al., 2014; Wibowo et al., 2021).
En la tabla 3 se pueden apreciar las conclusiones del impacto de las estrategias utilizadas por cada uno de los 19 estudios incluidos en la revisión. Los 10 trabajos realizados con base en el currículo regular concuerdan en que la formación en el aula es insuficiente para el desarrollo integral de estudiantes emprendedores, tanto en el nivel secundario como en el nivel universitario. Igualmente, se destaca que, además de la información y el contenido teórico, se necesita un ambiente donde poner en práctica los conocimientos, ya que los resultados mejoran cuando este entorno práctico es supervisado por un experto y permite al aprendiz tener un mayor contacto con profesionales expertos y otros emprendedores experimentados (Barrientos-Báez et al., 2022; Bikse et al., 2016; Krishnawati et al., 2023; Moreno et al., 2019; Muhe y Tawe, 2016; Olutuase et al., 2020; Perić et al., 2020; Stamatović y Zlatić, 2021; Supardi et al., 2022; Xiang et al., 2023).
Al evaluar las estrategias estudiadas para la promoción de la competencia emprendedora, se observa que el 52.6 % de los estudios se sustentan en el currículo regular, mientras que el 15.8 % se apoya en actividades extracurriculares. Otras estrategias se observaron en una única ocasión, y se detallan en la tabla 4. La evaluación del efecto del currículo regular está relacionada con el impulso de múltiples países europeos por implementar la educación emprendedora como parte de los contenidos impartidos en el aula (Alqahtani, 2023), lo que implica asegurarse de que los estudiantes reciban de manera uniforme la información básica que les permita emprender.
En la figura 5 se pueden observar las habilidades, conocimientos y actitudes asociadas a la competencia emprendedora que fueron evaluadas en los estudios revisados. En este sentido, se encontró que la competencia emprendedora fue la principal variable evaluada en el 31.6 % de los estudios, seguida de la educación e intención emprendedora, cada una con un 21.1 %. Finalmente, el emprendimiento social representó el 5.3 % de los casos.
Cabe señalar que la competencia emprendedora se concibe como la suma de la actitud emprendedora, lo cual incluye habilidades sociales, liderazgo, responsabilidad y capacidad para tomar riesgos; mientras que la educación emprendedora está constituida por los conocimientos obtenidos a través de la educación formal o no formal. En cambio, el espíritu emprendedor se relaciona con los pensamientos y creencias acerca del emprendimiento; y la intención emprendedora se refiere a la proyección y planificación a futuro para iniciar un emprendimiento (Baena-Luna et al., 2020; Calanchez et al., 2022).
Finalmente, tanto los resultados del monitoreo como de la aplicación de programas específicos obtienen resultados similares. La participación en actividades extracurriculares vinculadas al emprendimiento -tales como incubadoras de negocio, proyectos de emprendimiento, cursos integrales, prácticas en empresas jóvenes y el acompañamiento de profesionales y mentores- mejora las habilidades para emprender y sus variables asociadas (Alqahtani, 2023; Bodolica et al., 2021; Daniel y Almeida, 2020; Ferrandiz et al., 2018; Iglesias-Sánchez et al., 2019; Nevalainen et al., 2021; Nurfauzi et al., 2020; Ruiz-Rosa et al., 2021; Rusdarti y Melati, 2022).
Discusión
La revisión realizada muestra que la competencia emprendedora se concibe como la suma de la actitud emprendedora, lo cual incluye habilidades sociales, liderazgo, responsabilidad y capacidad para tomar riesgos; mientras que la educación emprendedora está constituida por los conocimientos obtenidos a través de la educación formal o no formal. En cambio, el espíritu emprendedor se relaciona con los pensamientos y creencias acerca del emprendimiento; y la intención emprendedora se refiere a la proyección y planificación a futuro para iniciar un emprendimiento (Baena-Luna et al., 2020; Calanchez et al., 2022).
Por otra parte, el estudio realizado por Stamatović y Zlatić (2021) evidencia que la existencia de una educación emprendedora parece poca, pues necesita indiscutiblemente ser complementada con experiencias externas para que la formación impartida a nivel superior se efectiva posteriormente en el mundo laboral. En este sentido, Olutuase et al. (2020) va un poco más y allá y propone diseñar una educación empresarial, con un fundamento empírico, que permita desarrollar verdaderas habilidades emprendedoras en el estudiantado.
Asimismo, logró demostrarse que las estrategias utilizadas para fomentar prácticas de emprendimiento en estudiantes de educación secundaria y superior deben basarse en el aprendizaje práctico o la observación directa. Al respecto, Nurfauzi et al. (2020) proponen implementar un centro de negocios escolar para despertar el espíritu emprendedor de los estudiantes; de igual manera, Rusdarti y Melati (2022) señalan la importancia de llevar a cabo un modelo de incubadora de negocios con el mismo fin mostrado por Nurfauzi et al. (2020).
Entre las estrategias utilizadas para fomentar prácticas de emprendimiento en estudiantes se encontraron: el uso de inteligencia artificial en las actividades planificadas (Alqahtani 2023); los Programas de educación empresarial (Olutuase et al. 2020; Bikse et al. 2016; Muhe y Tawe 2016; Supardi et al. 2022; Krishnawati et al. 2023;); actividades extracurriculares (Nevalainen et al. 2021; Bodolica et al. 2021; Daniel y Almeida 2020; Nurfauzi et al. 2020; Rusdarti y Melati 2022; Iglesias-Sánchez et al. 2019). Además, la implementación de tutorías, práctica de startups, clases magistrales de emprendedores (Ferrandiz et al. 2018) y el Aprendizaje basado en proyectos (Ruiz-Rosa et al. 2021)
La revisión que se ha realizado presentó algunas estrategias que pueden contribuir para fomentar prácticas y el desarrollo de habilidades de emprendimiento en el estudiantado. Destaca el papel que los profesores tienen en dicho proceso y se les anima a proponer tareas o actividades que le permitan al estudiante crear valor de acuerdo a los problemas y/o oportunidades que estos identifiquen a través de un proceso iterativo con ellos mismos.
Finalmente, logró desprenderse del análisis que la educación empresarial busca el desarrollo de habilidades sociales (blandas), es decir, que el estudiante sea capaz de dominar los valores empresariales, y habilidades duras; estas se refieren a las habilidades empresariales o comerciales. En la educación secundaria, se requiere hacer énfasis en la manera como los estudiantes consigan afianzar sus actitudes y que descubran las habilidades empresariales básicas; a nivel superior, es necesario la implementación de estrategias que favorezcan prácticas empresariales y así proporcionar una experiencia empresarial a los estudiantes (Bikse et al. 2016; Stamatović y Zlatić 2021). Los graduados además de contar con el conocimiento y la mentalidad para encontrar trabajo, deben haber recibido una educación que les permita fomentar la creatividad y las habilidades empresariales en un entorno laboral real y práctico (Olutuase et al. 2020).
Conclusión
El desarrollo de habilidades de emprendimiento en estudiantes de secundaria y superior aumenta la posibilidad de que estos generen futuras empresas que brinden empleo a la comunidad y contribuyan al desarrollo industrial del país. Sin embargo, este tipo de formación debe trascender la teoría y las aulas, y en su lugar promover una conexión con contextos prácticos y vivenciales donde los alumnos puedan poner en práctica lo aprendido con la supervisión y acompañamiento de profesionales que actúen como mentores y nutran su desarrollo con su experiencia.
En la promoción de estas habilidades, las instituciones pueden optar por vincular a sus estudiantes en actividades extracurriculares, como centros escolares de negocio y talleres de emprendimiento en el caso de la educación secundaria, así como prácticas preprofesionales, incubadoras de emprendimiento y voluntariados en el ámbito de la educación superior. Este nivel educativo representa el medio a través del cual se brindan una serie de herramientas que permiten a los jóvenes incorporarse al mercado laboral una vez finalizada su carga académica. En función de esto, las universidades deben enfocarse en desarrollar tales destrezas en el estudiantado para que, en el futuro, tengan las herramientas para crear su propio negocio.
Por otra parte, cabe indicar que la revisión realizada evidenció que un entorno laboral competitivo requiere de profesionales con habilidades adaptadas a las necesidades y oportunidades actuales. Por eso, la educación superior desempeña un papel crucial al identificar las necesidades, talentos y posibles carencias de los estudiantes, independientemente de la carrera cursada, con el fin de fomentar el deseo de convertirse en profesionales innovadores con una visión empresarial.
Asimismo, y aunque la formación para el emprendimiento como elemento educativo se ha estudiado principalmente en la enseñanza superior, es importante destacar que también está siendo introducida gradualmente en la enseñanza primaria y secundaria. Por lo tanto, se requiere que los docentes de estos niveles sean innovadores en el uso de métodos de aprendizaje. Además, el sistema educativo debe recibir un gran impulso por parte de los organismos rectores educativos, las comunidades involucradas y el profesorado en general.
Por último, en cuanto a la metodología utilizada en los estudios revisados -tanto los cualitativos como los cuantitativos, con muestras de diversos tamaños-, han arrojado resultados similares. Esto sugiere que, en lo que respecta a la promoción de las habilidades emprendedoras, más allá del conocimiento teórico o las habilidades sociales, es especialmente importante la exposición a contextos que faciliten la aplicación práctica de los conocimientos y que fomenten la intención de emprender en el futuro.
Futuras líneas de investigación
Surge la necesidad de profundizar en si realmente se están aplicando estrategias para el emprendimiento en secundaria, pues en Latinoamérica hay pocas investigaciones que aborden específicamente la promoción de ese tipo de habilidades en dicho nivel educativo. Comprobar si tales métodos se están implementando sería fundamental para evaluar su efectividad y, en caso necesario, reorientar las iniciativas aplicadas.
Resumen
Introducción
Metodología
Resultados
Discusión
Conclusión
Futuras líneas de investigación