RIDE. Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo
El desarrollo de la empatía histórica: Un estudio sobre las narrativas de futuros profesores de Historia en Chile
Dec 31 2025
Resumen
En la última década, la formación de docentes en historia ha transitado desde la enseñanza tradicional hacia el paradigma constructivista. En este enfoque, los profesores formadores promueven un aprendizaje significativo que prepara a los futuros maestros para desarrollar la empatía histórica, dejando de lado la memorización y la acumulación de información. Este estudio analizó las narrativas sobre el estallido social chileno (2019-2020), producidas por 24 futuros docentes de educación primaria de una universidad chilena, con el objetivo de evaluar sus niveles de empatía histórica. La investigación, de carácter cualitativo, exploratorio e interpretativo, se sustentó en un diseño no experimental de tipo transeccional. Se utilizó el análisis de contenido para determinar el grado de desarrollo de empatía histórica, a partir de la siguiente taxonomía propuesta por Álvarez (2022): empatía histórica nula (ausencia de conexión con el contexto histórico), presentista (interpretación desde el presente), experiencial (reconstrucción emocional de eventos) y avanzada (comprensión profunda y contextualizada). Los resultados mostraron que el 54,1% de los relatos no emplea empatía histórica, el 16,7% refleja empatía presentista, el 25% empatía histórica experiencial y solo el 4,2% empatía histórica avanzada. Se concluyó que tales resultados indican que los futuros profesores no integran la empatía histórica o suelen interpretar el pasado desde una perspectiva presentista y/o experiencial. Estos hallazgos subrayan la necesidad de fortalecer la formación docente en historia, promoviendo estrategias que fomenten niveles más avanzados de empatía histórica en los futuros profesores.
Introducción
La empatía histórica es considerada como uno de los fundamentos didácticos más cruciales en la formación del profesorado de primaria, ya que les ayuda a entender el pasado de manera contextualizada y enseñar historia con rigor y con base a una perspectiva crítica. Según Cunningham (2009), la empatía histórica es la capacidad de evaluar los marcos de actuación de los agentes históricos basándose en los procesos y vivencias circundantes. Endacott y Brooks (2013) añaden que esta habilidad implica un proceso cognitivo y afectivo, que implica razonar sobre las relaciones entre las fuentes y la capacidad de imaginar los sentimientos de un personaje en un contexto histórico específico.
Por su parte, Carril et al. (2020) definen la empatía histórica como la aplicación de una imaginación histórica controlada para posibilitar la reconstrucción del pasado. De este modo, esta habilidad no solo enriquece la identidad cultural y la apreciación de la diversidad, sino que también proporciona valiosas lecciones para la toma de decisiones informadas en el presente, ya que contribuye a preservar la memoria colectiva y brinda una base sólida para la construcción de una ciudadanía activa.
Dada la importancia de la empatía histórica, es crucial indagar el nivel de esta competencia en la formación de futuros profesores, puesto que permite determinar si poseen los conocimientos disciplinares y pedagógicos necesarios para fomentarla en sus estudiantes. Con base en estos resultados, los profesores formadores pueden tomar decisiones para mejorar sus propias habilidades en la enseñanza de la historia. Este análisis es particularmente urgente debido a la escasez de literatura especializada sobre el tema.
Este artículo tiene como propósito analizar 24 relatos elaborados por futuros profesores de primaria de una universidad chilena para conocer los niveles cognitivos de empatía histórica que evidenciaron en sus narraciones sobre el estallido social chileno (2019-2020). Se utilizó el análisis de contenido para determinar el grado de desarrollo de empatía histórica, a partir de la siguiente taxonomía propuesta por Álvarez (2022): empatía histórica nula, presentista, experiencial y avanzada.
El estallido social fue seleccionado debido a su relevancia formativa, ya que permite repensar la historia reciente de Chile desde una vertiente controversial. Este evento, que abarcó desde octubre de 2019 hasta marzo de 2020, se caracterizó por masivas manifestaciones y disturbios iniciados en Santiago y extendidos a todas las regiones del país. Las protestas surgieron en respuesta a las demandas sociales y políticas de la ciudadanía, que exigía cambios por la falta de legitimidad de la Constitución de 1980, el predominio del Estado subsidiario y las profundas desigualdades socioeconómicas (Grez, 2019; Aniñir y Candina, 2020; Araujo, 2020). En esta línea, la empatía histórica puede desempeñar un rol indispensable en la comprensión de las causas y consecuencias de este movimiento social, pues ayuda a los futuros docentes a analizar, en perspectiva histórica, la participación de los distintos actores en el conflicto.
Esta propuesta se alinea con la necesidad de desarrollar habilidades emocionales en los futuros profesores porque subraya la importancia de la conexión afectiva con los acontecimientos históricos para una enseñanza más comprometida y significativa de la disciplina. Además, la construcción de narrativas históricas contingentes, asociadas al estallido social chileno (2019-2020), refleja un enfoque innovador en la formación docente al incorporar eventos recientes con impacto directo en la sociedad. Esta premisa no solo permite contextualizar la enseñanza de la historia a la realidad del estudiantado, sino que también proporciona herramientas pedagógicas valiosas a los futuros profesores para integrar la empatía histórica en sus prácticas pedagógicas y abordar temas complejos y coetáneos en el aula (Gajardo et al., 2022; Ponce y Guerrero, 2022; Guzmán, 2023; Carril et al., 2023).
Metodología
Este estudio es de naturaleza cualitativa y tiene un enfoque exploratorio e interpretativo (Espinoza, 2020; Piña, 2023). Su diseño es no experimental y transeccional, ya que los datos se recopilaron en noviembre de 2023. La muestra estuvo compuesta por 24 futuros profesores de un curso de Historia y su Didáctica de la carrera Pedagogía en Educación Básica, impartida por una universidad del sur de Chile. Se empleó una técnica de muestreo no probabilístico por conveniencia, seleccionando a estudiantes de quinto año. Este criterio se utilizó para determinar el nivel de empatía histórica de los profesores en formación que se encontraban en la fase final de sus estudios.
La información se recopiló mediante un trabajo escrito individual en el que los participantes elaboraron una narrativa histórica sobre el estallido social chileno (2019-2020), dirigida a un estudiante extranjero de Pedagogía en Educación Primaria que desconociera completamente el tema. Para esta tarea, se diseñó un laboratorio histórico que permitió a los futuros docentes simular el trabajo que lidera el historiador para construir narrativas sobre la problemática. De acuerdo con la tabla 1, esta estrategia incluyó las siguientes instancias:
Esta tarea, basada en el uso de la empatía histórica, permitió a los estudiantes centrarse en la comprensión del pasado reciente. Para ello, debieron recordar sus vivencias durante el estallido social chileno (2019-2020) y adoptar una interpretación contextualizada al elaborar la narrativa. El análisis se basó en la tipología propuesta por Álvarez (2022), plasmada en la tabla 2, para identificar los niveles cognitivos de empatía histórica subyacentes en los relatos.
El proceso de aplicación del protocolo de construcción de las narrativas incluyó el cumplimiento de las principales normas éticas de investigación. Esta premisa se tradujo en informar de manera transparente sobre el propósito y los alcances de la implementación, garantizar la participación libre y voluntaria de los participantes, obtener la firma de consentimiento informado, proteger la identidad de los involucrados y tratar la información recopilada de manera confidencial.
La interpretación de las narraciones se realizó en el programa Atlas.ti a través de la técnica de análisis de contenido, con el fin de evaluar su estructura discursiva y realizar la ulterior codificación abierta de las unidades analizadas, en función de los niveles citados en la tabla 2. Es importante señalar que se empleó el código 'profesor en formación', seguido de un número cardinal, para salvaguardar la privacidad de los participantes. Este itinerario tiene como propósito determinar los marcadores cognitivos de empatía histórica obtenidos por el profesorado en formación en la elaboración de sus relatos, siguiendo los parámetros del método comparativo constante de la teoría fundamentada (García, 2023; Valdez, 2023) para comparar los resultados y generar datos que contribuyen a evaluar la preparación pedagógica y disciplinar de los futuros docentes.
Resultados
En primer lugar, es relevante resaltar que el 54,1% de los futuros docentes no intencionaron la empatía histórica en sus relatos, lo que evidencia una notable falta de conexión con la experiencia emocional y el contexto histórico de los eventos y personajes insertos en el marco del estallido social chileno.
En segundo lugar, se constata que el 16,7% de los relatos se ubican en el nivel aprendiz, ya que no utilizan referencias históricas o, cuando analizan el pasado, lo interpretan con los valores y cánones del presente, sin reconocer los hechos en su propio contexto. Al respecto, destaca el siguiente extracto:
“El lema ‘No son 30 pesos, son 30 años’ capturó la esencia del movimiento social que surgió en Chile, el cual duró casi un año, pero sus repercusiones se extendieron mucho más allá. Este grito fue el principal catalizador de las demandas populares y marcó el inicio de un proceso en el que los ciudadanos, previamente silenciados, se movilizaron para exigir cambios. La lucha unificada buscaba mejorar la calidad de vida mediante la implementación de soluciones justas y pertinentes en áreas clave como salarios, salud, educación y empleo” (Profesor en formación 18).
La narrativa anterior, encapsulada en el lema ‘No son 30 pesos, son 30 años’, es un claro ejemplo de empatía histórica presentista porque los eventos son interpretados desde una perspectiva actual sin un anclaje fuerte en el contexto histórico específico. Dicha consigna no solo resume las causas inmediatas del movimiento, sino que también refleja un descontento acumulado de tres décadas, sugiriendo un profundo desequilibrio socioeconómico que trasciende un simple aumento tarifario en el transporte. Sin embargo, el relato se centra en las demandas actuales y las respuestas de los ciudadanos, sin explorar en profundidad los antecedentes históricos o las políticas neoliberales específicas que llevaron a tal situación. Este discurso refuerza la conexión emocional y el llamado a la acción por parte de la ciudadanía, pero ofrece una comprensión limitada de las causas profundas y las estructuras económicas, políticas y sociales subyacentes que han moldeado la irrupción del estallido social y su evolución hasta el presente.
En el nivel aprendiz, también destaca la siguiente evidencia:
“La gestión política del expresidente Sebastián Piñera y de sus predecesores generó profundas desigualdades sociales y económicas en Chile, lo que desató un descontento social generalizado y justificado. La población enfrentaba jornadas laborales de cuarenta y cinco horas semanales con salarios insuficientes para cubrir necesidades básicas, una red de salud pública colapsada e ineficiente con largas listas de espera, y un sistema de educación pública de baja calidad donde se desviaban fondos destinados a la subvención escolar. Además, el gobierno de turno intentaba desinformar a la comunidad para evitar que estos problemas se reconocieran oficialmente” (Profesor en formación 24).
Esta narrativa sobre la gestión política del expresidente Sebastián Piñera y sus predecesores, que, según el relato, provocó desigualdades sociales y económicas en Chile, muestra un uso evidente de la empatía histórica presentista. Este enfoque enfatiza las percepciones y emociones actuales sin una exploración profunda del contexto histórico que condujo a tales desigualdades. Además, la descripción de las dificultades laborales, la ineficiencia de la red de salud y la baja calidad de la educación pública apunta a un análisis inmediato del descontento social que no considera el impacto del modelo neoliberal adoptado en Chile o las decisiones históricas que las originaron. Adicionalmente, la acusación de desinformación por parte del gobierno resalta un deseo atingente de transparencia y responsabilidad que no reconoce las complejidades políticas y los desafíos que enfrentaron las autoridades políticas en su tiempo. Este relato, al centrarse en las condiciones actuales y las respuestas inmediatas de la población, puede conectar emocionalmente con el público actual, pero simplifica la historia y no proporciona un entendimiento completo de las causas y contextos históricos más amplios.
En tercer lugar, se observa que el 25% de las narrativas corresponden al nivel intermedio, pues utilizan la vivencia personal como criterio para entender el pasado. En esta línea, destaca el siguiente relato:
“¿Has visto las imágenes del estallido social en Chile? Fue un evento de gran repercusión internacional, caracterizado por intensa violencia callejera, numerosas violaciones de derechos humanos y cientos de traumas oculares por la represión policial. Esta situación generó aún más violencia y rabia. En respuesta, la población se organizó en asambleas y comités locales para discutir y proponer cambios, incluyendo la redacción de una nueva Constitución que reemplazara la impuesta durante la dictadura de Pinochet. Nosotros, como estudiantes, también nos involucramos activamente, dejando las clases para marchar diariamente. Aunque había un fuerte sentimiento de esperanza, la incertidumbre y el peligro eran constantes. El proceso parecía encaminarse hacia un cambio positivo, pero las fallas en la gestión de la convención constitucional y los errores de quienes debían liderar el cambio generaron dudas. El temor a lo desconocido es natural, pero al final, en el plebiscito entre ‘Apruebo’ y ‘Rechazo’, ganó este último. Así, continuamos con la antigua Constitución, envueltos en desesperanza, pero intentando avanzar. ¿Podremos algún día experimentar un cambio real? Solo el tiempo lo dirá” (Profesor en formación 6).
La evidencia precedente utiliza la empatía histórica experiencial para abordar los hechos a través de las vivencias personales del narrador, un estudiante de Pedagogía activamente involucrado en las protestas. Este discurso pone de relieve cómo las experiencias individuales pueden servir como un prisma a través del cual se interpreta el pasado, conectando directamente los sucesos actuales con las vivencias personales, sin un análisis de fuentes históricas secundarias. De este modo, esta narrativa, al enfocarse en las emociones y experiencias directas, ofrece una visión intensamente personal y emotiva del conflicto, aunque carece de rigurosidad histórica para proporcionar un análisis fundamentado sobre el estallido social chileno.
En cuanto a los relatos de nivel intermedio, sobresale igualmente esta narrativa:
“Para darte una mejor comprensión de los eventos, compartiré mi experiencia personal durante el ‘Estallido Social’ en Chile. El 18 de octubre, mientras estaba en la universidad, tuve una conversación reveladora con un compañero. Él comentaba que los habitantes de Santiago exageraban al quejarse por un aumento de 30 pesos en el transporte, mientras él pagaba mucho más cada día. Respetuosamente, le expliqué que la capacidad económica varía significativamente entre las personas; lo que es manejable para algunos, puede ser insostenible para otros. Le subrayé la importancia de entender las verdaderas razones detrás del descontento. Aunque no justifico los actos violentos que ocurrieron, creo firmemente que es crucial conocer y entender el contexto completo antes de formular opiniones” (Profesor en formación 15).
La narrativa anterior refleja el modo en que las experiencias personales del profesor en formación 15 influyen en la interpretación de los eventos históricos. El relato comienza con una conversación entre el narrador y un compañero, quien minimiza las quejas de los santiaguinos por el aumento del costo del transporte, mientras que el autor del relato resalta la diversidad de situaciones económicas individuales y la importancia de comprender las raíces del descontento social. Esta interacción ilustra cómo las vivencias personales y las conversaciones pueden proporcionar una perspectiva más matizada de los eventos, en contraste con la simplicidad de las narrativas mediáticas o políticas. Aunque el narrador no apoya la violencia que marcó el estallido social, enfatiza la necesidad de un entendimiento profundo del contexto social y económico antes de emitir opiniones. Este discurso subraya la utilidad de las experiencias individuales para conectar el pasado con el presente y ofrecer una visión más comprensiva de los conflictos sociales; sin embargo, promueve la emisión de juicios infundados y parcelados que carecen de un análisis histórico basado en fuentes confiables de información.
De igual modo, en el nivel intermedio, también resalta esta evidencia:
“Recuerdo la primera vez que salí a las calles vi a cientos de vecinos, muchos de los cuales nunca habían protestado, uniéndose en manifestaciones. Era emocionante ver a la nación entera clamando que ‘Chile despertó’. Los primeros días fueron caóticos; había barricadas en cada esquina y los saqueos eran inminentes. Aunque los medios transmitían las manifestaciones violentas, la brutal represión de militares y policías, que incluía torturas y disparos a los ojos, quedaba fuera de pantalla. El riesgo era tal que no sabíamos si regresaríamos sanos a casa, lo que llevó a la cancelación de clases en escuelas y universidades. Con las protestas ganando atención internacional, el gobierno no pudo ignorarlas más tiempo, y en medio del caos, se propuso un plebiscito para cambiar la Constitución dictatorial. Esto marcó el inicio de una serie de plebiscitos organizados para capturar las necesidades y opiniones del pueblo chileno” (Profesor en formación 19).
La narrativa ilustra el uso de la empatía histórica experiencial, en la que el narrador utiliza sus propias vivencias para dar sentido a los hechos. Este relato resalta la forma en que los individuos perciben y se ven afectados por los eventos a su alrededor, ofreciendo una visión íntima del caos inicial, las barricadas, los saqueos y la violenta represión que, según el relato del profesor en formación 19, los medios no lograban capturar completamente. Además, menciona el impacto directo del conflicto en la vida diaria, como la cancelación de clases, y explica el contexto que llevó a los distintos sectores políticos a proponer un plebiscito para cambiar la Constitución. Este enfoque plantea una comprensión profunda de las motivaciones y reacciones de los participantes durante el estallido social, aunque carece de juicios basados en evidencias históricas.
En cuarto lugar, dentro de las narrativas de nivel avanzado, se observa que el 4,2% corresponde a este selecto grupo porque explicitan acciones del pasado en su contexto, utilizando fuentes históricas que ayudan a establecer similitudes y diferencias entre el pasado y el presente. Al respecto, se distingue únicamente el siguiente relato:
“Desde el inicio del estallido social, organizaciones de derechos humanos han documentado múltiples violaciones de estos derechos por parte de la policía. Hasta el 18 de marzo de 2020, se registraron 2520 querellas, incluyendo 1730 por apremios ilegítimos, 460 por tortura y 5 por homicidios. Además, los hospitales reportaron 3838 personas heridas y 460 casos de lesiones oculares, 34 de las cuales resultaron en daños oculares graves y 2 casos de pérdida irreversible de la visión en ambos ojos. Estos datos provocan una reflexión sobre la justicia y la moralidad de los actos, tanto pasados como presentes. Jiménez (2020) argumenta que los gobiernos tienden a etiquetar las movilizaciones simplemente como actos de violencia, ignorando que la incapacidad de escuchar y empatizar con las demandas ciudadanas es un problema fundamental. Además, sugiere que las gestiones políticas han contribuido a los problemas y han ignorado las verdaderas causas del descontento. Para evaluar de manera justa los hechos ocurridos, es esencial analizar las causas fundamentales de las problemáticas y replantear la categorización de los actos de violencia, reconociendo que tanto manifestantes como fuerzas del orden han recurrido a la violencia física y psicológica, ya sea en defensa, ataque o represión” (Profesor en formación 2).
La narrativa, analizada bajo la empatía histórica avanzada, refleja un enfoque que contextualiza las acciones del pasado en un marco distinto al presente, utilizando datos estadísticos y fuentes secundarias para ilustrar las continuidades y rupturas en las respuestas del Estado y de los ciudadanos. El registro detallado de violaciones de derechos humanos y lesiones durante las protestas, proporcionado por organizaciones de derechos humanos y hospitales, pone de relieve la gravedad de la represión policial. La argumentación consignada con base al trabajo de Jiménez (2020) añade una capa de profundidad al sugerir que la tendencia gubernamental de etiquetar las protestas como simples actos de violencia ignora problemas fundamentales como la falta de empatía y comunicación con los ciudadanos. Este discurso brinda una comprensión más matizada de los eventos, destacando la importancia de entender las dinámicas históricas para formular respuestas más efectivas y justas a la hora de contemplar un cambio social en Chile.
En síntesis, los resultados reflejan que la mayoría de los futuros docentes aún no desarrollan un nivel avanzado de empatía histórica, evidenciando interpretaciones presentistas o basadas en vivencias personales. Este análisis subraya la importancia de incorporar metodologías más rigurosas y el uso de fuentes históricas en la formación docente, para promover una comprensión crítica y contextualizada del pasado.
Discusión
Un primer aspecto que llama la atención del análisis es que el 54,1% de los futuros docentes se ubicaron en el nivel nulo porque no integraron la empatía histórica en sus relatos. Este problema implica que más de la mitad de los profesores en formación poseen problemas significativos al momento de comprender, a partir de un análisis riguroso de fuentes, el pasado reciente en su contexto y enseñar las complejidades y particularidades del mismo a sus futuros alumnos y alumnas. Por este motivo, la ausencia de empatía histórica no solo limita la capacidad de los estudiantes para analizar los hechos, sino que también restringe su habilidad para apreciar las motivaciones, los sentimientos y las circunstancias que influyeron en las acciones de las personas en el pasado.
Esta situación puede ser indicativa de varias limitaciones en el itinerario formativo de los participantes o en las metodologías de enseñanza que utiliza el académico formador para desarrollar competencias históricas en la formación del profesorado. Por ejemplo, puede reflejar una enseñanza excesivamente centrada en la memorización de fechas y eventos, en lugar de promover un enfoque más reflexivo que fomente la comprensión y la conexión personal del estudiante con la historia. Además, según Carril et al. (2022) y Gajardo et al. (2022), este resultado sugiere la necesidad de incorporar estrategias didácticas que motiven a los futuros docentes a ponerse en el lugar de personajes históricos, considerando el contexto temporal y las estructuras sociales, económicas y políticas que configuraron sus vidas.
Para abordar esta debilidad, resulta recomendable integrar actividades y evaluaciones que requieran un análisis crítico y empático de casos históricos. Este ejercicio puede incluir debates estructurados, dramatizaciones de eventos históricos y el uso de diarios o cartas ficticias escritas desde la perspectiva de figuras históricas, cuyas actividades pueden enriquecer el entendimiento de los estudiantes sobre el pasado y proporcionar las herramientas necesarias para aplicar estos aprendizajes al estudio de problemáticas actuales. En este contexto, cabe destacar que la concreción de tales iniciativas se ha visto favorecida por la creciente transición del modelo tradicional1 al enfoque constructivista2 que se ha dado en el sistema educativo occidental, pues, siguiendo a Ponce y Guerrero (2022) y Carril et al. (2023), ha transformado significativamente la formación del profesorado, preparándolos no solo para impartir conocimientos, sino también para inspirar y cultivar una comprensión más empática del pasado en las futuras generaciones.
El modelo tradicional en la didáctica de la historia se caracteriza por una enseñanza centrada en la transmisión de conocimientos desde el docente hacia los estudiantes, quienes juegan un rol pasivo. El objetivo principal es la memorización de hechos, fechas y personajes históricos, con un enfoque en una visión lineal y objetiva de la historia. Las clases se imparten de manera expositiva y las evaluaciones se basan principalmente en la repetición de los contenidos enseñados, sin fomentar un análisis crítico o reflexivo por parte de los estudiantes.
El modelo constructivista propone un enfoque en el que los estudiantes son agentes activos de su propio aprendizaje, construyendo conocimiento a partir del análisis crítico de fuentes históricas y la reflexión personal. La historia se presenta como una disciplina interpretativa, abierta a diferentes perspectivas y en constante evolución. Este modelo promueve el desarrollo del pensamiento histórico, buscando que los estudiantes comprendan los procesos históricos de manera profunda, cuestionen las interpretaciones tradicionales y relacionen los eventos históricos con su realidad contemporánea. El rol del docente es más de guía o facilitador, y la evaluación se centra en el desarrollo de competencias, como la capacidad de argumentar y pensar críticamente sobre el pasado.
Un segundo hallazgo que conviene destacar es que el 41,7% de los relatos se ubican en el nivel aprendiz o intermedio; es decir, utilizan una empatía histórica presentista o emplean la experiencia personal para interpretar el pasado chileno reciente. En el caso de las narrativas de nivel aprendiz, se observa que tienden a interpretar eventos históricos a través de la lente del presente, proyectando valores, creencias y opiniones contingentes sobre situaciones y figuras históricas. Esta visión sobre el estallido social chileno no considera el contexto histórico, lo cual conlleva una comprensión distorsionada y simplificada del pasado, ya que los relatos contienen juicios históricos injustos y una percepción limitada del conflicto. Por su parte, los relatos de nivel intermedio se caracterizan por formalizar un vínculo entre pasado y presente mediante la vivencia individual del participante porque muestran un intento de empatía histórica más avanzado que el nivel presentista, ya que reconoce que el pasado puede ser comprendido a través de las experiencias humanas. No obstante, al basarse principalmente en experiencias personales, estas narrativas están influenciadas por perspectivas subjetivas que limitan una comprensión completa y contextualizada del estallido social chileno.
Por último, cabe destacar que únicamente un profesor en formación (el 4,2%) logró el nivel avanzado en su relato, ya que explicita el estallido social en su contexto a partir del análisis de fuentes históricas que ayudan a distinguir divergencias y semejanzas entre pasado y presente. Este nivel refleja una comprensión más profunda y matizada de la historia, donde se reconoce y valora el contexto histórico en el que ocurrieron los eventos. Del mismo modo, esta aproximación enriquece el aprendizaje histórico del profesorado en formación al destacar las complejidades y perspectivas coexistentes en el pasado reciente. Este tipo de construcciones históricas, como indica Álvarez (2022), proviene de docentes en formación que viven en entornos educativos y familiares donde predominan los debates críticos y las referencias culturales sobre el Chile reciente, o bien son producto de una educación secundaria marcada por profesores transformadores que cultivaron un discurso histórico alternativo al tradicional, puesto que ambos factores influyen y retroalimentan la preparación académica que reciben los estudiantes de Pedagogía durante su formación universitaria.
Estos resultados, a diferencia de estudios como los de Carril et al. (2020), Álvarez (2022) y Carril et al. (2023), que reflejan altos niveles cognitivos de empatía histórica en la formación del profesorado, ponen de manifiesto una situación preocupante respecto al desarrollo de esta habilidad en los participantes. Mientras que los trabajos mencionados destacan una preparación robusta y efectiva en términos de empatía histórica, los hallazgos de esta investigación plantean una limitación significativa en este ámbito. Esta discrepancia no solo subraya una variabilidad en la formación del profesorado, sino que también sugiere un desafío enorme por superar en el curso analizado. La capacidad de desarrollar la empatía histórica en las nuevas generaciones de estudiantes es fundamental para una comprensión más profunda y matizada de los eventos pasados, lo cual es esencial para la enseñanza de la historia. Por lo tanto, es imperativo identificar las causas subyacentes de esta debilidad y abordar de forma sistemática y efectiva las carencias en la formación del profesorado. Este esfuerzo requerirá una revisión exhaustiva de los programas educativos, la implementación de estrategias pedagógicas innovadoras y un compromiso firme con la mejora continua de los procesos formativos de los participantes.
Conclusiones
El análisis de los relatos revela que el 54,1% de los participantes, una significativa mayoría, no incorporan la empatía histórica. Este dato evidencia una preocupante desconexión con las perspectivas históricas y sociales subyacentes al conflicto abordado, sugiriendo que muchos futuros docentes pueden estar limitados en su capacidad para vincular el pasado chileno reciente con el estudio de fuentes históricas rigurosas y confiables a la hora de elaborar narrativas históricas críticas. Además, el 41,7% de las narrativas que sí emplean empatía lo hacen desde una perspectiva presentista y experiencial, cuyo enfoque, aunque más inmediato y personal, es menos robusto en términos de anclaje contextual histórico.
En dicho contexto, el predominio de un enfoque presentista o experiencial destaca un entendimiento elemental de la empatía histórica que no solo reduce la profundidad del análisis, sino también condiciona la habilidad del profesorado en formación para abordar problemas complejos y multicausales del pasado. Esta premisa avala la necesidad de mejorar la formación en técnicas que promuevan una inmersión profunda y matizada en los contextos históricos, esencial para desarrollar una comprensión holística y empática de la historia. Del mismo modo, resalta la importancia de formar un profesorado orientado a la indagación, promoviendo en los futuros docentes una actitud investigativa, analítica y reflexiva para que sean capaces de generar conocimiento tanto desde su experiencia como para aplicarlo en su labor educativa. Este enfoque busca que el profesorado sea capaz de investigar sus propias experiencias educativas, analizar los resultados de sus intervenciones, reflexionar sobre ellos y, a partir de este ejercicio metacognitivo, desarrollar nuevas formas de enseñanza que se ajusten mejor a las necesidades de sus estudiantes y al contexto educativo en el que trabajan.
Por otra parte, la casi total ausencia de futuros docentes que alcanzan un nivel avanzado en empatía histórica, con solo un estudiante lográndolo, resalta un área crítica de mejora en la formación del profesorado. Este desafío indica la urgencia de actualizar el itinerario formativo que cursan los futuros docentes y fortalecer las metodologías pedagógicas actuales para procurar que los profesores en formación comprendan los hechos históricos y sean capaces de interpretar y contextualizar las fuentes históricas de manera que trasciendan interpretaciones superficiales. Esta situación demanda una reflexión profunda sobre las estrategias educativas en la formación de docentes, promoviendo la implementación de prácticas que intensifiquen el uso de la empatía histórica. De este modo, se podría mejorar significativamente la calidad de la educación histórica y preparar a los futuros docentes para enseñar historia de manera crítica, informada y contextualizada.
Futuras líneas de investigación
Para complementar los hallazgos de este artículo o abordar aspectos pedagógicos asociados, se pueden considerar las siguientes tres líneas de investigación:
- 1. Intervenciones pedagógicas para mejorar la empatía histórica en la formación docente
Descripción: Investigar la implementación de diferentes intervenciones pedagógicas específicas en la formación del profesorado de historia para mejorar la empatía histórica. Esta línea puede abordar el análisis de talleres, módulos de enseñanza y uso de tecnologías educativas que favorezcan el desarrollo de una empatía histórica más avanzada.
Justificación: Los resultados del estudio indican que una gran proporción de futuros docentes no desarrollan adecuadamente la empatía histórica. Una investigación futura podría centrarse en evaluar la efectividad de diferentes métodos pedagógicos para superar esta limitación.
- 2. Comparación internacional de la empatía histórica en la formación del profesorado
Descripción: Realizar estudios comparativos entre diferentes países y sistemas educativos para analizar cómo se aborda la empatía histórica en la formación de profesores en diversos contextos culturales y educativos.
Justificación: Comprender cómo se enseña y se fomenta la empatía histórica en distintos sistemas educativos puede proporcionar lecciones valiosas y prácticas recomendadas que puedan ser adaptadas e implementadas en otros contextos, incluyendo Chile.
- 3. Impacto de la empatía histórica en la enseñanza y aprendizaje de los estudiantes
Descripción: Investigar la forma en que los niveles de empatía histórica desarrollados por los futuros docentes impactan en la enseñanza y el aprendizaje de sus futuros estudiantes. Esta línea podría incluir estudios longitudinales que sigan a los docentes desde su formación hasta su práctica profesional.
Justificación: Evaluar el impacto real de la empatía histórica en el aula puede ayudar a justificar la importancia de su desarrollo en la formación docente y ofrecer evidencias sobre cómo influye en la comprensión histórica y el pensamiento crítico de los estudiantes.
Estas líneas de investigación no solo expanden el conocimiento sobre la empatía histórica en la formación docente, sino que también pueden contribuir significativamente a mejorar las prácticas educativas y la comprensión histórica de las futuras generaciones. De este modo, estas propuestas complementan los hallazgos de este estudio al abordar las limitaciones detectadas en el desarrollo de la empatía histórica en la formación docente, ofreciendo un marco para futuras investigaciones destinadas a fortalecer este ámbito crucial de la educación.
Resumen
Introducción
Metodología
Resultados
Discusión
Conclusiones
Futuras líneas de investigación